lunes, 8 de febrero de 2010

¿Cuánto tardaría la Argentina en ser invadida si procede a desaparecer sus Fuerzas Armadas?


Miguel A. Sarni (*)

General de División (r) e Ingeniero Militar del Ejército Argentino

En la edición del 22 de este mes (diciembre del 2009) del diario Crítica (de Buenos Aires, Argentina), el respetado intelectual y periodista Martín Caparrós plantea la necesidad/posibilidad/ conveniencia de clausurar –por presuntamente innecesarias- las Fuerzas Armadas (FFAA) de la Argentina. Como en el tenis, a veces hay que agradecer al oponente cuando deja la pelota picando alta para un remate de “smash”. De modo que es con esa intención que paso a contestarle a Caparrós, cuya honestidad o inteligencia no pongo en duda -por muy distinto que pensemos- aunque sí cuestione la información que maneja.

En lo central, Caparrós dice que habría que liquidar las FFAA porque en el mundo moderno, supuestamente regulado por alianzas y asociaciones de países al servicio de la paz, la Argentina ya no tiene hipótesis de conflicto con ningún país.

¿Además de escribir en los diarios, Caparrós los lee? Los pacificadores de este mundo no parecen estar haciendo bien sus deberes, porque la cantidad de guerras pequeñas pero infinitamente crueles que se pelean mientras escribo estas líneas es enorme. Mi contestación es que hoy (como ayer, como mañana) el desarme unilateral de la Argentina sería en sí mismo una hipótesis de conflicto, y peor aún, de conflicto perdido.

Si en un mundo sobrepoblado y desesperado por recursos naturales y energía renunciara a toda capacidad de autodefensa el octavo país del planeta, según su superficie (sí, nosotros), nación que es de paso dueña de algunos de los mejores ecosistemas agrícolas del mundo, que tiene un tremendo potencial inexplotado en energías alternativas (eólica, geotérmica, mareomotriz), república que además es también la sexta reserva metalífera de la Tierra y uno de sus mejores caladeros pesqueros… ¿Cuánto tardaría la Argentina en ser ocupada, o dividida o explotada sin opción alguna a resistencia por países mucho más poderosos, y que necesitan perentoriamente todos esos activos?

Pongamos la lupa sobre el pensamiento de Caparrós: Qué se ve bajo la lupa. Dice Caparrós: “Nuestro ejército –desprestigiado, descuidado, justamente reducido, mal equipado- no sería capaz de combatir dos días seguidos contra Brasil, que acaba de comprarse 17,000 millones de dólares en aviones, helicópteros y submarinos nucleares y ni siquiera contra Chile, que también acumula fierros a lo bobo. América Latina sigue llena de pobres, pero nuestros vecinos están derrochando fortunas: el gasto militar en la región se duplicó en los cinco últimos años. Lo cual nos deja dos opciones: o sumarnos de atrás a una carrera carísima que no podemos permitirnos y vamos a perder de cualquier modo, o hacer de necesidad virtud y declarar que no queremos ni precisamos un ejército, transformar la Argentina en un país desarmado –o relativamente desarmado- y decir que somos los más buenos y razonables y maravillosos. Y quizás, incluso, alguien nos crea. Nosotros mismos, por ejemplo”.

Yo lo pensaría bien antes de acusar a nuestros vecinos de ser totalmente insensatos. Tal vez hayan visto algo que nuestro país todavía no percibió. En mi humilde opinión, lo que vieron es el solemne entierro de la “Pax Americana”, ese breve lapso noventista en que, desaparecida la vieja Unión Soviética, la abrumadora superioridad económica, tecnológica, diplomática y militar de los Estados Unidos le parecía a más de un bobo un paraguas tendido sobre las Américas en su totalidad. ¿Quién se iba a meter con nosotros?

Hoy, con los Estados Unidos endeudándose cada vez más en gastos militares, enterrado en guerras lejanas y casi imposibles de ganar, el paraguas tiene demasiados agujeros.. El mundo monopolar duró poco. Mientras tanto surgen las potencias del futuro, los países llamados BRICs, (Brasil, Rusia, India y China), fuertemente necesitadas de recursos primarios y de mercados para sus industrias. Si Chile y Brasil se están rearmando no es por una vocación o tradición militarista, sino porque saben que ya no hay paraguas -nunca lo hubo, en realidad- y que sigue en vigencia, como siempre, la vieja máxima romana “Si vis pacem, para bellum” (Si quieres la paz, prepárate para la guerra).

Y es una máxima sabia, además de milenaria, y se la puede leer para atrás: “Si no te preparas para la guerra, difícilmente tendrás paz”. En ese sentido, en la postura de Caparrós hay una ingenuidad angelical, difícil de creer en alguien con sus lecturas. ¿Tal vez terminó creyéndole a aquel otro intelectual estadounidense de derechas, tan en sus antípodas, Francis Fukuyama, aquel que pensaba que se había acabado la historia?

La historia no se acabó

Una revista de los últimos tiempos muestra que no abundan los ejemplos de países que se desarman y continúan siendo países. En el siglo XVIII, el Parlamento inglés debilitó muchísimo al Ejército metropolitano, deseoso de impedir que éste pudiera ponerse al servicio de una restitución del poder monárquico. Pero para defender, de costas para afuera, a Inglaterra (y a su creciente imperio) construyó una Marina de Guerra como el mundo no la había visto jamás. Y siguieron dos siglos enteros de “Britannia, rule the waves”.

Mucho más cerca en la geografía, el tiempo y la cultura, a partir de los años ‘60 la república de Costa Rica decidió resguardarse de la epidemia regional de golpes de estado aboliendo lisa y llanamente sus Fuerzas Armadas. Pero el experimento se hizo consensuadamente bajo el paraguas militar y diplomático de los Estados Unidos, y con toda la intención de mostrar un “showroom” impecable de país capitalista y democrático en Centroamérica, un modelo que se pudiera contraponer ventajosamente al naciente socialismo cubano, tan bajo paraguas soviético. Y aún así, Costa Rica se quedó con unas fuerzas policiales cuya capacidad de fuego equivalía, más o menos, a las de su licenciado ejército.

Dice Caparrós en su interesante artículo: “El presupuesto nacional de este año prevé gastar 5.900 millones de pesos, un 2.5 por ciento del total, en las Fuerzas Armadas. Esos 5.900 millones son más que los 5.000 que se dedican a la asistencia social, por ejemplo -que podría entonces duplicarse. O son un 66 por ciento del presupuesto de salud, que podría crecer en dos tercios, o el equivalente de 120 hospitales buenos nuevos. O un tercio más que el presupuesto de ciencia y técnica; un área que, si recibiera esa inyección, podría ayudar a intentar un país que dejara de ser el sojero de los chanchos chinos”.

Pero este importante pensador pasa por alto que para tomar decisiones de presupuesto, e invertir en asistencia social, salud, educación o ciencia y tecnología y dejar de ser una maceta sojera, hay que ser un país soberano. A un protectorado, o a un país amenazado de invasión, el libreto acerca de qué exportar, o cómo gastar en los mencionados rubros le viene escrito desde afuera. Y ya no necesariamente en inglés.

Dice también Caparrós: “La última vez -una de las muy pocas- que el ejército sanmartiniano peleó contra extranjeros fue en 1982, Islas Malvinas, y ya todos sabemos cómo fue: la tontería soberbia de pensar que una banda de inútiles mal preparados y peor equipados podía abollar siquiera la carrocería de uno de los ejércitos potentes de este mundo. Fuera de eso llevamos, grasiadió, más de cien años sin una pinche guerra externa”.

Coincido con el periodista en que “grasiadió”, estamos en paz. Puedo coincidir incluso en que fuimos a la Guerra de Malvinas mal preparados, aunque creo que no éramos inútiles ni estábamos tan mal equipados. Y en cuanto a que no pudimos abollar siquiera la carrocería de uno de los ejércitos potentes de este mundo, eso lo desmienten los propios militares ingleses, que admiten que con tantos barcos hundidos por la Fuerza Aérea Argentina y por la Aviación Naval, la capacidad de hacer desembarcar y abastecer a las fuerzas británicas de tierra estuvo al borde del colapso.

Para más datos, Inglaterra salió de su triunfo en Malvinas –conflicto de un par de meses y medio de duración- con más bajas humanas que las que acumula a fecha de hoy en su ocupación de Afganistán o de Irak, y con pérdidas de equipamiento infernalmente mayores, como no las conoció desde la Segunda Guerra Mundial.

El desarme unilateral por el que predica Caparrós no sólo transformaría en amenazas a nuestros mismísimos aliados naturales, los países próximos y amigos, sino incluso, y tal vez fundamentalmente, a los gigantes lejanos y desvinculados.

Como nación indefensa, en el mundo actual hoy duraríamos lo que un caramelo en la puerta de un colegio primario. Caparrós asume el rol de un médico que recomienda andar por la vida sin sistema inmune, ya que éste -sin duda- consume recursos y energía que uno podría emplear, por ejemplo, en ser más alto o más rápido o inteligente. Pero desde que existe el sida ya sabemos qué le pasa a una persona sin sistema inmune, ¿o no? Con los países, es igual.

Una cualidad indiscutida de Caparrós es, sin duda, su capacidad de captar y sintetizar con buen estilo y una fuerte dosis de audacia “lo que está en el aire”, lo que muchos piensan -certera o erróneamente- sin atreverse a decirlo. En ese sentido creo que son muchos los dirigentes políticos y económicos de nuestro país que, más por omisión que acción, están poniendo desde hace dos décadas en franca práctica el desarme unilateral de la Argentina. Y hablo de un desarme por la lenta y perniciosa pérdida de capacidad operativa de sus FFAA.

Estamos metidos en un experimento sin antecedentes históricos, una situación increíblemente riesgosa, en la cual la Argentina puede perder territorio, recursos e incluso su frágil capacidad de autodeterminación. En ese caso, y con el mismo guiño a Ernest Hemingway de Caparrós, la breve novela de nuestra historia independiente ya no se llamará “El adiós a las armas”. Se llamará “Por quién doblan las campanas”.

(*) Publicado el 30 de diciembre del 2009 con el título “¿Por quién doblan las campanas?” en : http://blogs.clarin.com/beranianacional/2009/12/30/un-intento-replica-al-articulo-titulado-el-adios-las/

sábado, 6 de febrero de 2010

Perú no ha solicitado modificar límite terrestre, lo que demanda es la delimitación marítima entre los dos países


Javier Valle-Riestra (*)

La prensa local exagera y demuestra no vislumbrar la frágil posición chilena esbozada en El Mercurio de ayer. En dos palabras: los sureños sostendrán en su Contra- Memoria que el Tratado Rada y Gamio – Figueroa Larraín de 1929 es intangible y que los límites territoriales del Perú- Chile ya están allí fijados. Pero eso es descubrir la ley de la gravedad. No pretendemos semejante modificación.

Se sabe que Bachelet entregó a Piñera detalles del documento que Chile presentará ante el Tribunal de La Haya, antes del próximo 9 de marzo. No sólo insistirán en que el límite marítimo ya fue fijado por los “Tratados”(sic) de 1952 y 1954, sino que sostendrán que La Haya debería restringir su competencia y abstenerse de dirimir la petición peruana de cambiar también el límite terrestre, arguyendo a supuestas atribuciones de arbitraje del Presidente de los Estados Unidos, según el Tratado de 1929.
Recapitulemos. Destrozada Bolivia que perdió todo su litoral y vencidos nosotros nos vimos obligados a firmar un Tratado de Paz (Ancón, 20 de octubre de 1883) en cuya virtud cedimos perpetua e incondicionalmente el territorio de la provincia de Tarapacá y en el Art. 3° de ese Convenio pactamos que Tacna y Arica continuarían poseídas por Chile durante diez años y que, expirado este plazo, un plebiscito decidiría si el territorio de las provincias referidas quedaba definitivamente del domino de Chile o si continuaban formando parte del nuestro.

En 1894 reclamamos el referéndum. Chile lo saboteó criminalmente. Se recurrió al arbitraje del Presidente USA Coolidge (1925), quien emitió un Laudo señalando candorosamente que el plebiscito podía llevarse a cabo. El General americano John Pershing, héroe de la I Guerra mundial (1914-1918), con quien tenemos una deuda inmensa impagable, representó a EE.UU. dignísimamente en la zona plebiscitaria y precisó en su informe final que no era viable dicha consulta por el vandalismo chileno.

Llegó a decir: “Al concentrar la atención sobre unos cuantos incidentes de los más típicos, que se ha confirmado han existido tan abundantemente en el territorio plebiscitario, y que demuestran un estado de terrorismo que hace impracticable celebrar un libre y honrado plebiscito”. Su sucesor, el General norteamericano William Lassiter, repitió iguales conceptos.

El plebiscito quedó frustrado. Leguía se vio obligado a firmar el Tratado Rada y Gamio – Figueroa Larraín (1929) en cuya virtud cedimos Arica para siempre y recuperamos Tacna. Chile en cien años había avanzado así genocidamente desde el paralelo 26° al 18°, dejando a Bolivia enclaustrada y sin mar y despojándonos de Tarapacá y Arica

¿Se puede confiar en Chile, país tercermundista de entraña imperial? Es falso que sea socialista. Es pinochetista porque es militarista, hegemónico y totalitario. Así como el nazismo que es anterior al III Reich, Pinochet y Hitler son intérpretes ideológicos de sentimientos nacionales preexistentes.

El Artículo XIII del Tratado de 1929 preceptúa:
“Para el caso en que los Gobiernos del Perú y de Chile, no estuvieren de acuerdo en la interpretación que den a cada una de las diferentes disposiciones de este Tratado y en que, a pesar de su buena voluntad, no pudieren ponerse de acuerdo, decidirá el Presidente de los Estados Unidos de América la controversia.

Pero ese arbitraje no se refiere al mar, sino a hitos colocados en el territorio continental. Hoy existe un nuevo estatus, que es el Derecho del Mar. El mar de antaño era de tres millas. El mar era unidimensional y no pluridimensional como hoy, con fondos marítimos y espacio aéreo.

II
En nuestra demanda ante el Tribunal de La Haya hemos precisado claramente la materia del dubium: es un asunto de Derecho del Mar. Chile ha aceptado tácitamente la competencia de la Corte Internacional de Justicia. Eso no lo discutiría ningún procesalista. Pudo presentar una excepción preliminar de competencia. Para eso tenía tres meses, a partir de la presentación de la Memoria. Hoy esa discusión es extemporánea.

Chile pudo contestar con excepciones dilatorias procesales o de forma y materiales o de fondo: falta de competencia de la CIJ; defecto en el modo de proponer la demanda; faltas de personería del Estado demandante; falta de personería en el agente del Estado; litispendencia.

Insistirán en la Declaración de Santiago (1952), cuando ésta solo fue una autodefensa de Chile, Ecuador y Perú para proteger la caza y la pesca de las flotas imperialistas. Invocarán su complementaria Zona Especial Fronteriza (1954), introductor de un sistema de sanciones de vigilancia, de permisos contra el enemigo común.

Y llegarán al extremo absurdo de sostener que unas actas sobre instalación de faros (1968-69) han modificado el Tratado de Límites. Unos electricistas habrían decidido lo no celebrado por nuestros Parlamentos.

Veamos lo dicho por nosotros en nuestra Acción ante La Haya para que se vislumbre los parámetros del debate.

Primero.- La controversia entre el Perú y Chile está referida a la delimitación del límite entre las zonas; marítimas de los dos Estados en el Océano Pacífico, que comienza en un punto en la costa denominado Concordia, conforme al Tratado del 3 de junio de 1929. La controversia entre el Perú y Chile también comprende el reconocimiento a favor del Perú de una vasta zona marítima que se sitúa dentro de las doscientas millas marinas adyacentes a la costa peruana, y que por tanto pertenece al Perú, pero que Chile considera como parte del alta mar.

Segundo.- Las zonas marítimas entre el Perú y Chile nunca han sido delimitadas ni por acuerdo ni de alguna otra forma. El Perú, consiguientemente, sostiene que la delimitación deberá ser determinada por la Corte conforme al Derecho Internacional.

Tercero.- Chile sostiene que ambos Estados han acordado una delimitación marítima, que comienza en la costa y continúa a lo largo de un paralelo de latitud. Aún más, Chile ha rehusado reconocer los derechos soberanos del Perú sobre un área marítima situada dentro del límite de doscientas millas marinas desde sus costas (y que se encuentra fuera de la zona económica exclusiva y de la plataforma continental de Chile).

Cuarto.- Desde la década del ochenta, el Perú ha intentado reiteradamente negociar las diversas cuestiones incluidas en esta controversia, pero ha encontrado la constante negativa chilena a entrar en negociaciones. Mediante Nota de su Ministro de Relaciones Exteriores, del 10 de septiembre de 2004, Chile cerró firmemente la puerta a cualquier negociación.

Quinto.- Por eso, con base en normas ecuménicas, el Perú solicita a la Corte que determine el curso del límite marítimo entre los dos Estados conforme al derecho internacional e igualmente solicita a la Corte que reconozca y declare que el Perú posee derechos soberanos exclusivos en el área marítima situada dentro del límite de doscientas millas marinas de su costa y fuera de la zona económica exclusiva y de la plataforma continental de Chile.

III
Existe jurisprudencia sobre fijación de límites marítimos resueltos por el Tribunal de La Haya (sentencias en los casos de Gran Bretaña vs. Islandia y de República Federal Alemana vs. Islandia, 1974). Se resolvió que “un Estado ribereño al invocar sus derechos preferenciales no tiene la libertad de fijar de manera unilateral y totalmente discrecional la extensión de ese derecho”. Estos fallos se fundaron en jurisprudencia anterior; de manera especial invocaron la sentencia de 1951, en el caso de las pesquerías entre Gran Bretaña y Noruega (ítem 61). Se sentenció:

“La delimitación de los espacios marinos ha tenido siempre un aspecto internacional y no podría depender de la sola voluntad del Estado ribereño, tal como estuviera expresada en su derecho interno. Si es verdad que el acto de la delimitación es esencialmente unilateral, porque tan solo el Estado ribereño tiene competencia para hacerlo, de otro lado, la validez de la delimitación respecto de otros Estados deriva del derecho internacional”.

IV
Una dolosa interpretación chilena ha originado así la formación en el océano de dos triángulos que, aunque se encuentran dentro de la proyección de las doscientas millas desde las costas peruanas, en la práctica no forman parte de nuestro dominio marítimo. El primer triángulo, que en la realidad se encuentra bajo la soberanía chilena (el más cercano a la costa continental) tiene un área aproximada de 11.090 millas marinas cuadradas o 38,038 km2; ello es superior al área sumada de Tacna y Moquegua, así como al área del departamento de Lima, de Piura o Ancash.

El segundo triángulo, que en la realidad se encuentra en alta mar, tiene un área de 8,308 millas marinas cuadradas o 28,496 km2; éste debe también ser reivindicado por el Perú. Sostienen testarudamente que la delimitación fue ya establecida –entre otros documentos- por la Declaración sobre Zona Marítima, celebrada en Santiago el 18 de agosto de 1952, la que tuvo, empero, un fin limitadísimo: proteger los recursos marítimos de Chile-Perú-Ecuador y conjurar la caza de la ballena por embarcaciones imperialistas.

Se suscribió una Declaración. Una proclama. No un Tratado. Fue un manifiesto político. Un proto-derecho en el que proclamamos como norma de política internacional marítima la soberanía y jurisdicción exclusivas hasta una distancia mínima de doscientas millas. Hablóse autodefensiva y empíricamente de mar territorial y de paso inocente, características del mar- territorio.

No existe elemento para afirmar que perfeccionáramos una delimitación marítima. No estuvo en la mente de los promotores --industriales balleneros del Perú y Chile-; no fue materia de instrucciones ministeriales; no aparece del desarrollo de los trabajos o de los antecedentes documentales; tampoco fue mencionado en los actos oficiales; no lo concibieron así los juristas de la Declaración, Cruz Ocampo y Alberto Ulloa.

Releyendo antecedentes parlamentarios para su superflua aprobación (1955) apreciamos que el Congreso denominó a este instrumento Acuerdo y no Tratado. Inclusive, no fue publicado en el diario oficial. No tuvo efectos jurígenos.

Por eso La Haya resolverá esta polémica como en los casos RFA con Dinamarca y Holanda (1969); Túnez-Libia (1982) en que aplicó principios equitativos, líneas equidistantes; o el de Dinamarca-Noruega (1993) en que reguló la bisectriz, límites matemáticamente iguales. No permitamos que Chile nos usurpe con su geopolítico Mar Presencial. Ya nos despojó de Tarapacá y de Arica.

Recordemos el axioma “Potestas terrum finit ubi finitum armorum vis”. La potestad territorial termina donde finaliza la fuerza de las armas. Fortalezcámonos porque así venzamos en La Haya, si somos una nación timorata y desarmada, habremos perdido militarmente lo ganado con papel sellado. Un pueblo que no lleva el hierro en sus manos, termina arrastrándolo en los tobillos.

(*) Jurista y congresista.

Correa considera que relaciones con Perú están en el mejor momento de su historia


El presidente de Ecuador, Rafael Correa, consideró que las relaciones con Perú se encuentran en el mejor momento de su historia y expresó su confianza en que no volverán a ocurrir conflictos limítrofes entra ambos países.

“En enero de 1995 qué bien que se defendió el territorio nacional(SIC), pero ojalá que nunca tengamos nuevamente esas clases de conflictos”, comentó el mandatario ecuatoriano tras añadir que “las relaciones con Perú están en el mejor momento de la historia”.

Durante su informe semanal de labores, recogido por la página web de la Presidencia de la República del Ecuador, Correa manifestó su esperanza en que no vuelvan a ocurrir algún tipo de conflicto armado con el Perú.

Correa subrayó que hoy en día, ambas naciones andinas mantienen reuniones anuales entre representantes de los dos Gobiernos, lo cual ayuda a fortalecer las relaciones bilaterales.

“Trabajamos como un solo Gobierno, como un solo país”, aseguró, en referencia a las reuniones bilaterales que gabinetes que se celebran en ciudades limítrofes de los dos países.

Fuente: ANDINA

viernes, 22 de enero de 2010

Intelectuales peruanos apoyarán Candidatura Presidencial de Ollanta Humala


MANIFIESTO

¡POR LA GRAN TRANSFORMACIÓN DEL PERÚ!

* El Perú se encuentra en una encrucijada. Ha llegado el momento de optar entre profundizar la democracia que recuperamos de la dictadura fujimorista y que los gobiernos posteriormente elegidos han secuestrado a favor de unos pocos, o continuar con la imposición neoliberal, que arrebata el esfuerzo de millones de mujeres y hombres para entregarlo a los grupos trasnacionales y hace imposible un futuro de libertades para todas y todos los peruanos.

* Frente a esta situación un grupo de ciudadanas y ciudadanos llamamos a convertir nuestro país en una nación libre y justa, donde la exclusión no exista más. En esta perspectiva apoyamos la candidatura a la Presidencia de la República del ciudadano Ollanta Humala Tasso, quien representa los ideales de la gran transformación que nuestra patria requiere y la unidad de las fuerzas que anhelan construir la democracia y la Nación peruanas.

* Para transformar la actual situación hay necesidad de una profunda renovación de la política y un cambio radical en la economía. Esta renovación supone un camino distinto que supere la herencia colonial de la república criolla, que traiciona la promesa de la vida peruana, construyendo una nueva República que nos lleve a un Estado-Nación, democrático, constitucional, social, laico, descentralizado y pluricultural. La herramienta para ello es la conquista en las urnas de un nuevo Gobierno Democrático Nacional y Progresista y una Nueva Constitución que exprese la voluntad popular y ponga fin al veto del gran capital; es decir, un nuevo contrato social favorable al pueblo y opuesto al contrato neoliberal de 1993, que permita una democracia para todas y todos.

* La lucha anticorrupción se convertirá en la tarea primera y fundamental de un nuevo gobierno democrático para sacar adelante el Perú. Partimos de la convicción, sin embargo, de que la corrupción no es solo ni principalmente un problema de conductas, sino de una falsa identidad con el Perú difundida por un grupo dominante que controla el Estado y ve al país como un territorio ajeno al que hay que saquear en el menor tiempo posible. Por ello, ninguna lucha anticorrupción será exitosa si no se basa en la construcción de una identidad común que desarrolle el amor por lo nuestro, la defensa del patrimonio nacional y recoja nuestras raíces andino amazónicos.

* Para lograr la gran transformación que proponemos necesitamos una economía nacional de mercado abierta al mundo. Ni la industrialización sustitutiva de importaciones ni el modelo primario exportador neoliberal han logrado integrar el país. La economía moderna ha quedado desvinculada de la demografía y la geografía nacionales y subordinada a una dinámica externa que no toma en cuenta a la mayoría de peruanas y peruanos. Necesitamos un modelo de desarrollo que respetando nuestra diversidad étnica, cultural y ecológica, promueva el mercado nacional, recupere el control nacional de los recursos naturales, promueva una nueva industrialización y termine con la segmentación productiva y la discriminación económica, brindando trabajo y generando condiciones para el emprendimiento de las peruanas y peruanos.

* Esta propuesta nos permitirá enfrentar el problema más grave de nuestra sociedad que es la aguda desigualdad que padecemos, la que tiene como consecuencia que el 40% de las peruanas y peruanos sean pobres. Para vencer la desigualdad necesitamos enfrentar los privilegios de unos pocos y promover políticas sociales universales y no caritativas ni privatizadas como las del neoliberalismo. Esto supone reformas integrales en la educación, la salud, la vivienda, la promoción del empleo y las pensiones que se basen en un nuevo pacto fiscal que grave a los que más ganan y más tienen. Asimismo, la recuperación de los derechos laborales arrebatados por la dictadura fujimorista y negados hasta hoy.

* Necesitamos también una descentralización que de poder efectivo, tanto político como económico, a los municipios y las regiones, para que puedan cumplir el papel de gobierno en sus respectivos lugares. Para lograrlo, constituiremos regiones transversales en las que se desarrollen espacios económicos y políticos viables que sean un efectivo contrapeso al centralismo limeño.

* Queremos convertir al Perú en un promotor del proceso de integración de América Latina, apoyando y no saboteando esfuerzos como la Comunidad Andina , el Mercosur y la Unasur. Para ello, revisaremos todos los tratados de libre comercio que se opongan al ejercicio de nuestra voluntad soberana. Es como bloque regional integrado y no como países individuales que debemos enfrentar el reto global. En esta misma perspectiva pugnaremos por una globalización solidaria con los pueblos que apoye el ejercicio de los derechos humanos y el buen uso de los recursos del planeta.

La tarea es seguramente mayor que nuestras posibilidades, pero creemos que recuperar nuestra patria, vendida y humillada, es un imperativo no solo político sino también moral que debe movilizar millones de voluntades; por nosotros, por nuestros hijos y por nuestros nietos.

Lima, enero de 2010

Alberto Adrianzén Merino – DNI: 07238307 / Oscar Barreto Vásquez – DNI: 00029241 / Carlos Bedoya – DNI: 10813358 / Marco Briones – DNI: 06675100 / Ranulfo Cavero Carrasco – DNI: 28270284 / Omar Chehade M. – DNI: 09337557 / Isabel Coral – DNI: 09373151 / Manuel Dammert Ego Aguirre – DNI: 06256174 / Gregoria Félix Huanca – DNI: 22428056 / Ricardo Giesecke – DNI: 09431194 / Cecilia Israel La Rosa – DNI : 06247499 / Félix Jiménez – DNI: 10137245 / Salomón Lerner G.- DNI: 08205476 / José Lizárraga Trujillo – DNI: 08898669 / Sinesio López – DNI: 07730302 / Nicolás Lynch – DNI: 10270250 / Urbano Muñoz Ruiz – DNI: 25749428 / Edmundo Murrugarra – DNI: 10144268 / Pilar Orrego Bejarano – DNI: 19807615 / José Oscátegui Arteta – DNI: 07833371 / Vicente Otta – DNI: 07247992 / Blanca Rosales – DNI: 07233326 / Roger Rumrrill – DNI: 06762849 / Ricardo Soberón Garrido – DNI: 06625316 / Carlos Tapia – DNI: 07732575 / David Ugarte Vega Centeno – DNI: 23851585 / Raúl Wiener – DNI: 07717557

martes, 12 de enero de 2010

Contralmirante Montoya: “Tomen conciencia y reconozcan de una vez labor de FF AA y PNP”


Andrés Pazos

El ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, vicealmirante AP (r) Jorge Montoya, afirmó que el enfrentamiento entre militares y terroristas en la zona del VRAE debe obligar al Ejecutivo y Legislativo a tomar conciencia respecto de los riesgos que enfrentan los militares y aprobar no solo la entrega de un bono extraordinario, sino también el incremento remunerativo y pensionario.

Exigió que el Gobierno reconozca el trabajo desempeñado por los miembros de las FF AA y la policía, debido a que nuevamente se ha hecho evidente que “combaten contra los subversivos y en muchos casos pierden la vida”.

Por ello, Montoya Manrique consideró que es momento que se mejoren las condiciones de los agentes del orden y que se apruebe el proyecto que destina un bono extraordinario para ambas instituciones.

“Es hora que el Ejecutivo tome conciencia y reconozca la gran labor que ejercen los militares, que arriesgan su vida por establecer el orden en el país. Ojalá se aprueben los bonos extraordinarios y se mejore su calidad de vida”, afirmó al hacer referencia a las demandas adicionales de incremento salarial presentadas por retirados de ambas instituciones.

En ese contexto, contó que le sorprendió que el APRA ponga trabas en el proceso de ejecución de dicha medida. “Me causó sorpresa que el APRA, el partido de gobierno, realice maniobras para que no se haga la aprobación del proyecto”, acotó.

Posible amenaza

Montoya manifestó su preocupación por las constantes apariciones de Sendero Luminoso al considerar que la agrupación subversiva ha ido ganando espacio no solo en la zona del VRAE, sino también en centros educativos de distintos puntos del país. “Sendero está creciendo no solo en la zona rural, a través de ataques y emboscadas, sino también en Lima y otros lugares del Perú. Está reforzando su ideología en escuelas y universidades y si continúa así, se convertirá en una gran amenaza para nuestra Nación”, subrayó.

Además, consideró que los terroristas que son detenidos por las fuerzas del orden deben ser aislados y recibir un trato distinto a otros reos dentro de la prisión. “Estos sujetos no son delincuentes comunes, son asesinos que refuerzan, entrenan y expanden su ideología dentro de las cárceles. Por ello deberían estar incomunicados y los directores de las prisiones imponerles un régimen común”, enfatizó.

Dentro de los peligros que constituye el avance terrorista advirtió que los remanentes se siguen aprovechando de las organizaciones no gubernamentales para fortalecerse en el ámbito legal. “Sendero saca provecho de algunas ONG en su lucha legal y política”, precisó.

Estado de emergencia

Por otro lado, la congresista Lourdes Alcorta confía que en la próxima reunión de la Comisión Permanente, en la que se debatirá su proyecto para entregar un bono extraordinario a los policías y militares, los resultados serán alentadores.
“Confío en que el Gobierno reflexione y otorgue su aprobación al proyecto del bono extraordinario para que las Fuerzas Armadas y la policía tengan el paliativo económico que merecen y logren salir del estado de emergencia en el que desempeñan su heroica labor a favor de la sociedad”, indicó la legisladora.

Además, la parlamentaria de Unidad Nacional consideró el enfrentamiento del lunes como un avance y no como una derrota ante los subversivos. “Es una pena que haya fallecido un suboficial FAP, pero sin duda alguna el operativo dio resultados, ya que se capturó a varios terroristas”, concluyó Alcorta Suero.